
En mis libros, los lugares no funcionan como telón de fondo, sino como fuerzas activas que intervienen en la vida de quienes los habitan. Me interesa pensar el espacio como un organismo que condiciona los vínculos, los afectos y las formas de comunidad; como un archivo en el que se superponen distintas capas de tiempo y memoria. Los personajes no solo atraviesan los lugares: también son atravesados por ellos.
Mi vida ha transcurrido entre distintas ciudades y contextos culturales, en lugares donde el cuerpo, el acento y el origen determinan, de maneras sutiles y profundas, el modo de estar en el mundo. He habitado espacios de paso, con la conciencia de que todo es provisorio. Esa sensación de pertenencia inestable, de estar adentro y afuera al mismo tiempo, atraviesa mi escritura y aparece en libros como “Vine a buscar el desierto”, “Edificio Wolf” y “La Envidia”, donde el espacio no es un simple escenario, sino una presencia que condiciona, tensiona y transforma la vida de los personajes.
“Edificio Wolf” nació de una experiencia personal. Cuando me independicé de mi
familia fui a vivir al sótano de una antigua construcción del barrio Prado Centro,
entre las calles Girardot y Cuba. Allí descubrí la historia de una familia alemana que
había emigrado a Colombia durante la Segunda Guerra Mundial y escuché relatos
sobre quienes habían habitado la casa. Entre ellos estaba la historia de un nieto que
había convertido aquel sótano en su refugio y cuyo fantasma, según algunos vecinos,
todavía permanecía allí.
Durante el año que viví en ese lugar escribí intensamente, tratando de entender
quién era y qué estaba viviendo. Cuando en el año 2000 crucé el océano, llevé
conmigo aquellos cuadernos. Veinticinco años después, los recuerdos de esa época, la
fascinación por las vidas que habían pasado por esos espacios y las preguntas que
quedaron sin respuesta se transformaron en la novela “Edificio Wolf”.
El edificio existe y el sótano también. Pero la novela no busca reconstruir ese pasado
con fidelidad. Los cuadernos fueron un punto de partida para deformar, reinventar y
explorar aquello que sucede en la frontera entre memoria e imaginación. Porque la
literatura no necesariamente busca reproducir los hechos: busca, muchas veces, una
verdad emocional.
A partir de esta experiencia, propongo una conversación sobre la ciudad como
espacio de observación, memoria e imaginación, y sobre la manera en que los lugares
pueden convertirse en materia narrativa. La charla parte de algunas preguntas: ¿qué
historias esconden los lugares que habitamos?, ¿qué queda de quienes estuvieron allí
antes que nosotros?, ¿cómo transforma la memoria los espacios que conocemos?,
¿qué ocurre cuando la imaginación se encuentra con aquello que recordamos?
A través de estas preguntas abordaré temas como la relación entre ciudad y memoria,
los edificios como archivos de historias invisibles, los secretos familiares, la tensión
entre la ciudad real y la ciudad recordada y la literatura como una forma de rescatar
aquello que desaparece de los mapas, pero permanece vivo en nosotros.
Más que una presentación de una novela, esta charla es una invitación a mirar de otra manera los lugares que nos han marcado: las casas en las que crecimos, los edificios en los que vivimos, las calles que recorrimos, los espacios de los que nos fuimos y aquellos a los que nunca dejamos de regresar. Porque las ciudades no están hechas únicamente de calles y edificios, sino de las vidas que transcurren en ellos y de las historias y recuerdos que siguen habitándonos mucho tiempo después de haber partido.
Biografía de Isabel Botero:
Isabel Botero (Medellín) es comunicadora social y periodista, con maestrías en Escritura de Guiones para Cine y Televisión (Barcelona) y en Escrituras Creativas (Medellín). Su trayectoria ha transitado entre el audiovisual y la literatura, ámbitos en los que ha desarrollado proyectos de periodismo, guion y narrativa. Es autora de “Vine a buscar el desierto”, libro de cuentos ganador del Premio Libro de Cuento Inédito de la Alcaldía de Medellín (Seix Barral, 2019), y de las novelas “Edificio Wolf” (Seix Barral, 2025) y “La Envidia” (Seix Barral, 2025).